El Tango se abre paso en Santiago

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SANTIAGO

El tango se abre paso en Santiago a base de clases y milongas

Los encuentros del sábado de SanTango reúnen a personas llegadas de las cuatro provincias gallegas

P. CALVEIRO
SANTIAGO / LA VOZ 10/11/2019 05:00 H 

Ella es de madre argentina y padre gallego, nacida en Compostela. Él, del país del tango, al que la anterior se fue hace más de 20 años y donde se conocieron. Ezequiel Merlo, el Cacha, lleva 15 años como bailarín y profesor y Chusa Pérez de Vallejo ha seguido sus pasos. Juntos están insuflando, poco a poco, el veneno de la milonga en Santiago desde la escuela de SanTango, que desde abril ofrece los sábados clases y un baile abierto en el centro de Vitalia. Entre sus alumnos hay un grupo de chicas, de entre 12 y 14 años, que están profesionalizándose, «aunque la mayoría es gente adulta, de 45 para arriba», cuenta Chusa. La pareja cree que los universitarios de la ciudad y las nuevas generaciones en general tienen todo un mundo por descubrir en el tango: «Nos enfocamos más al tango actual, el que bailan también los jóvenes, pero la imagen que hay de este baile asusta a la gente. Es una meta para nosotros romper esta barrera, porque además esta danza conlleva unos valores respecto al otro, al cuerpo y a escuchar que hacen falta entre los muchachos, acostumbrados a otros géneros en los que no se transmite esto». «Lo que funciona muy bien normalmente es la milonga que sigue a las clases. Suele venir gente de Vigo, Pontevedra, Lugo, Ourense… Se acercan de todas las ciudades, porque no las hay en otros sitios», explican.

La belleza de la danza en Compostela

Foto Pincha nº17
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Chusa y Ezequiel bailando en la Alameda Compostela. Foto: Iván Barreiro
Aprender a dialogar
¿Sabías que en Santiago tenemos un espacio único en toda Galicia dedicado a este baile y otros temas de la cultura argentina? Está en Alfredo Brañas 20 y se llama Nido Tanguero. Sus promotores son Chusa Pérez y Ezequiel ‘El Cacha’ Merlo. Allí enseñan y también organizan milongas a las que pueden asistir personas expertas y también principiantes que quieran divertirse. La historia de Ezequiel con el baile comienza a una edad muy temprana, entrando en el folklore de su país, Argentina. Después de la secundaria, comenzó a estudiar música y se unió a una compañía donde bailaban, entre otras cosas, el tango. “Al principio no me gustó. Eran sólo coreografías. Entonces decidí ir a clases de tango social, lo cual es más agradable. Y me enamoré. Y dejé todo lo demás por él ”, dice. Algún tiempo después se mudó a Buenos Aires y allí conoció a una española, hija de una argentina y un compostelano, quien, después de crecer en Santiago, viajó por el mundo haciendo Teatro de Escucha. Fue Chusa. “Soy psicopedagoga. He trabajado mucho con personas con discapacidades y como intérprete de lengua de signos para televisión. Más tarde me dediqué al teatro social y político, estudiando los movimientos de lucha noviolentos del mundo. Fundé Los Últimos, una Compañía con la que sigo trabajando, y un día un amigo en Argentina me pidió que lo acompañara a las clases de tango … Y ahí me enganchó. Por qué “Porque es un baile que está estrechamente relacionado con el diálogo no violento, la escucha, el amor … Es un diálogo improvisado entre bailarines y música”, dice.

Juntos, como pareja en la vida y sobre el escenario, y con Ezequiel viajando mucho por Europa y Rusia para enseñar y exhibir, decidieron probar suerte en España, primero en Madrid y durante un año en Santiago. En nuestra ciudad enseñan un baile que es complicado pero que una vez atrapado, no puedes dejarlo. “Tiene una dificultad técnica que inicialmente lo hace un poco más complejo, pero tienes que atravesar esa primera barrera. Es como cuando aprendes a caminar. Uno no recuerda, pero ¿cuánto tiempo lleva hasta que caminamos? En el tango tienes que aprender a hacerlo con otro. Eso es lo más difícil ”, explica “El Cacha ”. “Si desea aprender los pasos, podemos enseñarle coreografía en dos semanas, como lo hacemos para las bodas, y ya está, listo. Pero si realmente quieres aprender a bailar tango, debes enamorarte de un proceso que va a ser fundamentalmente para luchar contra tu propio ego y tus bloqueos. Para mí, el buen bailarín no es el que hace grandes cosas, sino el que tiene la humildad de escuchar al otro, abrazarlo con respeto y ritmo ”, completa ella.
Y profundizando un poco más, ¿qué pasa con la idea de que el tango es sensual y sexual? “Es sensual, pero no sexual. Tienes una intimidad, porque tienes un abrazo. Esa fue una de las razones por las que fue prohibido desde el principio “, dice Chusa, quien tiene un Postgrado en Historia Social y Política de Tango. “Y no es machista. Nació en un momento cultural cuando la sociedad era más machista de lo que es ahora. Y la danza de ese momento reflejó ese mundo. Pero hoy ha evolucionado mucho. No hay “tirones”. Hay un diálogo entre la pareja. Y hay una entrega, porque hay que confiar en el otro, pero cada uno tiene que hacer su parte ”.
¡Ahí, el baile! ¡Qué difícil es hacerlo bien! Pero, ¿cuántas opciones tenemos en Compostela para disfrutarlo? Aprovechémoslo. Toma nota de ellos. Respetémoslo. E incluso si lo hacemos como un pato mareado, bailemos. Siempre
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Chusa e Ezequiel bailando na Alameda compostelá. Foto: Iván Barreiro
Aprender a dialogar
E do ballet pasamos ao tango. Sabedes que en Santiago contamos cun espazo único en toda Galicia dedicado a este baile e outras cuestións da cultura arxentina? Está en Alfredo Brañas 20 e chámase Nido Tanguero. Os seus impulsores son Chusa Pérez e Ezequiel ‘El Cacha’ Merlo. Alí dan clase e tamén organizan milongas ás que poden acudir xente experta e tamén novatos que queiran pasalo ben.
A historia de Ezequiel coa danza comenza sendo moi pequeno adentrándose no folclore do seu país, Arxentina. Trala secundaria, empeza a estudar música e entra nunha compañía na que bailaban, entre outras cousas, tango. “Ao principio non me gustou. Eran simplemente coreografías. Decidín entón acudir a clases de tango social, do que é máis lindo. E namorei. E deixei todo o demais por el”, sinala.
Tempo despois trasladouse a Bos Aires e alí coñeceu a unha española, filla dunha arxentina e un compostelán, que tras criarse en Santiago viaxaba polo mundo facendo teatro da escoita. Era Chusa. “Eu son psicopedagoga. Traballei moito con persoas con discapacidade e como intérprete de signos para a televisión. Despois dediqueime ao teatro social e político, estudando os movementos de loita non violentos do mundo. Fundei Los Últimos, compañía coa que sigo traballando, e de casualidade un día un amigo en Arxentina pediume que o acompañara a clases de tango… E enganchoume”. Por que? “Porque é un baile que está moi unido co diálogo non violento, coa escoita, co amor… É un diálogo improvisado entre os bailaríns e a música”, sostén.
Xuntos, como parella na vida e enriba dos escenarios, e con Ezequiel viaxando moito a Europa e Rusia para dar clases e exhibicións, decidiron probar sorte en España, primeiro en Madrid, e desde fai un ano en Santiago. Na nosa cidade ensinan un baile que é complicado pero que unha vez te atrapa, non o podes deixar. “Ten unha dificultade técnica que ao principio choca un pouco, pero hai que pasar esa primeira barreira. É como cando aprendes a andar. Un non se lembra, pero canto tempo pasa ata que camiñamos? No tango tes que aprender a facelo con outro. Iso é o máis difícil”, explica ‘El Cacha’. “Se o que queres é aprender pasos, podemos ensinarche unha coreografía en dúas semanas, como facemos para as vodas, e listo. Pero se queres aprender de verdade a bailar tango, tes que namorarte dun proceso que vai ser fundamentalmente loita contra o teu propio ego e contra os teus bloqueos. Para min o bo bailarín non é o que fai unha cousas tremendas, senón o que ten a humildade de escoitar ao outro, de abrazar con respecto e ritmo”, completa ela.
E profundizando un pouco máis, que hai desa idea de que o tango é sexual e machista? “É sensual, pero non sexual. Ten unha intimidade, porque ten un abrazo. Esa foi unha das razóns polas que se prohibiu desde o principio”, conta Chusa, que ten un Posgrao de Historia Social e Política do Tango’. “E non é machista. Naceu nun momento cultural na que a sociedade era máis machista que agora. E o baile daquel momento reflectía ese mundo. Pero hoxe en día evolucionou moito. Non hai ‘tiróns’. Hai un diálogo entre a parella. E hai unha entrega, porque tes que confiar no outro, pero cada un ten que facer a súa parte”.
Ai, o baile! Que difícil é facelo ben! Pero cantas opcións temos en Compostela para gozar del. Aproveitémolas. Respectémolo. E aínda que o fagamos como un pato mareado, bailemos. Sempre bailemos.Chusa e Ezequiel bailando na Alameda compostelá. Foto: Iván Barreiro

La improvisación

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