Tango para matrimonios. Nuestra experiencia.

TALLER DE TANGO PARA TRABAJAR LA ESCUCHA EN EL MATRIMONIO:

Aquí copiamos el texto íntegro escrito por los responsables del taller en Burgos (España), del pasado 28 de octubre:

¡Qué lindo el tango!
Las expectativas no fueron defraudadas en absoluto, y las catorce parejas que nos apuntamos a este taller de escucha en el matrimonio a través del tango manifestamos las ganas de repetir la experiencia. Porque Chusa y Ezequiel, los profesionales, nos encandilaron con su desparpajo y saber hacer; también el acento argentino autóctono de Ezequiel hacía mucho claro.

Descubrimos el tango como baile popular, del pueblo, lejos del tango de exhibición que quizás conozcamos. Este baile -nos explicaron con brevedad- tiene dos elementos fundamentales: el abrazo y la improvisación. El abrazo como signo del compromiso, de responsabilidad, y la improvisación como manifestación de la libertad. Ambos elementos inseparables “El tango es una danza de pareja abrazada, con un abrazo que es contención, no estrujamiento. Abrazar es dar con los brazos abiertos, y el que da con los brazos abiertos recibe con todo el cuerpo. Así, unidos, los dos integrantes se desplazan en el espacio; pero no es un espacio cualquiera. Al contrario, es un espacio creado por y para los dos dentro del espacio social de baile.

Y a partir de estas básicas nociones empezamos a practicarlas, a utilizar nuestro cuerpo como lenguaje, a tomar conciencia de él, de sus tensiones, de cómo moverse, con nuestro ritmo, para luego aprender a reconocer el cuerpo de la pareja, el acercamiento, el abrazo. Ahí empezamos a aplicar el tango como metáfora del matrimonio. El tango requiere un consentimiento libre de los dos y fiel: una vez empezado el baile hay compromiso de acabarlo. El abrazo entre los bailarines marca el espacio de intimidad y respeto entre ellos, sin rigideces, con firmeza y con flexibilidad. Esos dos cuerpos se hacen uno en la pista de baile, donde hay otras parejas con las que no se choca y con las que existen unas mínimas reglas, como bailar en sentido contrario a las aguas del reloj, pero cada uno marca sus pasos, sigue su propio camino. Ese consentimiento mutuo se renueva a cada instante, y exige el escuchar y escucharse, para no pisar y no empujar ni tirar del otro. Uno puede llevar el rol de guiar, pero se avanza juntos, no a remolque, se propone y se acepta el siguiente paso, en una compenetración sin palabras, ni gestos, pero íntima y profunda, fluida y confiada. Si hay algún error, no tiene uno sólo la culpa, ha faltado escucha por parte de los dos, se para y se empieza de nuevo, sin aspavientos, aprendiendo del error, buscando ahondar en esa comunión.

Con los sucesivos ejercicios se fue avanzando en esos pasos sencillos pero casi mágicos, donde reíamos y la vez nos dábamos cuenta de lo que nos falta por aprender, pero renovando a cada paso el compromiso de hacerlo.

En definitiva, una experiencia y una metodología que sin necesidad de muchas explicaciones nos ayuda a desarrollar una capacidad fundamental en nuestro matrimonio, aplicable luego a tantas dimensiones del mismo: el diálogo, la sexualidad, la relación con los demás, con los hijos, con la sociedad. La escucha es sin duda un eje a profundizar, así que si hay demanda se organizarán más talleres como éste, además de otras actividades o cursos como, las ITVs, el curso de Relación de Ayuda que empieza en breve, o la jornada de comunicación de la belleza del matrimonio. ¡Os animamos a vivir la alegría del amor!

Delegación de Familia y Vida

https://www.archiburgos.es/2018/10/30/exito-asistencia-taller-tango/?fbclid=IwAR1ML1jIAUsD_plZyp4WnCigD1MyMZrIOrm5xO382oDtbQVwu39h3-jkOgw

 

2 respuestas a «Tango para matrimonios. Nuestra experiencia.»

  1. Desde Galicia con ganas de que se celebre aquí también.
    Enhorabuena a los organizadores por su sensibilidad y buen hacer.

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